Ahora en los 150 aniversario de su muerte
(Priamújino, Torzhok. Rúsia, 30 de mayo de 1814 – Berna, Suiza 1 de julio de 1876)
Por Manel Aisa Pàmpols

Ahora que se acerca el 150 aniversario de la muerte de Bakunin, todavía recuerdo que recién legalizada la CNT AIT en 1976, celebramos en Barcelona una serie de actos, con el fin de realizar un homenaje a Bakunin, en aquel entonces apenas había leído “Dios y el Estado”, y “Estatismo y anarquía”, dos obras a las cuales se les ha dado una importancia primordial en la bibliografía de Bakunin, pero de las cuales en 1976 no entendí demasiado, o la lectura por mi parte tenía otra terminología, sin duda faltaba habituarme aquella lectura y hoy, después de tanto tiempo, no recuerdo la impresión que me originaron aquellos escritos.
Lo que siempre he tenido claro y sobre todo a partir de las conversaciones que recuerdo con Abel Paz en los años, 80,90 del siglo pasado y principios de este siglo, en su casa de la calle Verdi, que sin Bakunin y su apuesta por la organización de la AIT, el anarcosindicalismo en Europa, concretamente en España, Italia, Francia, su recorrido hubiera sido otro, y los enfrentamientos con Marx, y sus seguidores tal vez ni hubiesen existido, si Bakunin no se hubiera empeñado en buscar la verdad de la clase social, sin favoritismos de rango, es decir, no politizar el encuentro con la burguesía y sus partidarios de la política de partidos, con sus comisarios políticos, y otros rango del Buró, que dan pie a una diferencia clasista de la propia clase obrera.
En la introducción muy cuidada de la edición de la Biblioteca Calamus de Olañeta de 1979, en el texto de introducción de Claudio Lozano encontramos una definición de Mijail Bakunin, nada despreciable que recojo para mejor entender el personales, que ya forma parte de la leyenda y que incluso podría llegar a ser una imagen de films del ensueño revolucionario de hace ya un par de siglos, y nos dice Claudio: “En torno a Bakunin se ha tejido una épica, muchas veces más tradición oral que escrita, que nos lo presenta como una persona vital, desbordante, cordial, extraordinario camarada, un ser desprendido y generosos y ante todo un revolucionario nato, dinamitero, arrojado y primitivo, un prehistórico animal político, de los que no quedan en el mundo desde hace muchísimos años”.[1]
Muy de acuerdo con toda esta definición de Claudio Lozano, y si estoy convencido, que no quedan personajes como él en la capa de la tierra, pero hay un detalle que me gustaría comentar de lo que habla este prólogo de Claudio, ese final donde lo trata de Primitivo y de Prehistórico. Me parece desacertada esa reflexión ya que sus escritos son todo lo contrarios, cuando tu reflexionas sobre cualquier situación, tanto de la burguesía, de los Estado y de la Justicia, y piensas en la situación que él (Bakunin) se debió encontrar hace ahora ya los 200 años poco más o menos y la sinrazón de las actuales estructuras del Estado, y de la rica burguesía, y por descontado la macabra justicia actual, nos daremos cuenta de que las reflexiones de Mijail Bakunin, parecen escritas esta misma entrada de años, en un porcentaje muy elevado.
Y todo y que entendemos que el Estado actual, ya nada tiene que ver con el Estado que se encontró Bakunin, en su momento, siguen sus escritos siendo una referencia para cuestionar el papel del Estado en nuestras vidas.
Continuando con esa pedagogía de la que podemos ser herederos de Bakunin, nos encontramos con un artículo de Gastón Leval en la revista reconstruir que dice en unos de sus párrafos: “Para ser perfecta, la educación habrá de ser más individualizada de lo que es ahora, individualizada en el sentido de la libertad, y únicamente mediante el respeto de la libertad, incluso en los niños. Deberá tener por objetivo, no el amaestramiento del carácter, de la inteligencia y del corazón, sino su despertar a una actividad independiente y libre, ni otro culto, es decir, otra moralidad, otro objetivo que el respeto de la libertad de cada uno y de todos, la simple justicia, no jurídica sino humana, la simple razón, no teológica, ni metafísica, sino científica, y el trabajo tanto físico como intelectual, como base obligatoria para todos de toda dignidad, de toda libertad, de todo derecho”. [2]
Para recordar a Bakunin me gustaría recordar “las Tácticas Revolucionarias” y aquello que él entendió como el sistema del anarquismo principalmente.
Creo que Bakunin tenía muy claro que para conseguir una sociedad más justa y libre primero había que acabar con el Estado, y eso solo se podía hacer cuando los pueblos, no uno solo, sino varios a la vez, tuvieran la oportunidad de que sus generaciones más jóvenes, tuvieran la fuerza física y social de convencimiento para ejercer, ese poder en el que había que emplear la violencia como último resorte.
También Enrico Malatesta nos habla en esta dirección y recordar en este caso guardando un poco las distancias a Ada Martí Vall cuando recuerda en más de uno de sus escritos, que aquella su generación, que la define como “el embrión de la revolución del 36” en Barcelona, en su discurso realizado en la creación de la FECL (Federación de Estudiantes de Conciencias Libres). Es decir, enfoca el compromiso de la juventud de ese momento, aquellos que tiene de 18 a 25 años como ese embrión que dará fuerza y conocimiento a la Revolución que nacía de las jornadas de Julio de 1936 en Barcelona.
Cuando Bakunin nos habla de la necesidad de la educación integral, para empezar, se hace él mismo, una pregunta que igual deberíamos tratar nosotros de responder ¿Podrá ser completa la emancipación de las masas obreras mientras reciban una instrucción inferior a la de los burgueses o mientras haya, en general, una clase cualquiera, numerosa o no, pero que por nacimiento tenga los privilegios de una educación superior y más completa?[3] Sin dudar, un solo instante, podemos decir ¡que no!, y exclamar ¡un, no rotundo!, ya que realmente, haga falta algo más que una educación integral a los hijos de los obreros, todo y que deberán estos tener una consciencia social que les permita tener presente la desventaja acumulada.
Esa misma desventaja la tenemos con la Religión, con la católica por ejemplo Albert Camus, nos hace ya esta observación al comprobar que nos lleva dos mil años de ventaja.
Pero Bakunin sabe perfectamente donde está el mal de la sociedad, tanto de su época, que podemos hacer llegar hasta hoy doscientas años después y reflexionar sobre su pregunta ¿No es, pues, una hipocresía el hablar no sólo en la sociedad actual, sino con vistas a una sociedad reformada, que continuará teniendo como bases la propiedad individual y el derecho de herencia, no es un engaño infame el hablar de derechos individuales fundados en las capacidades individuales?[4]
La persistencia de recordar una y otra vez donde está el telón de Aquiles de la construcción de una sociedad burguesa o la mirada puesta en una construcción pensada en las personas de una colectividad donde no hay privilegios y todo se toma en consideración en una cultura social entre iguales. Algo así como una “Federación de Municipios Libres” como primer paso para sustituir al Estado, donde alguna vez hemos oído hablar a Federica Montseny o los escritos de Felipe Alaiz en esa línea.
Pero todo este largo camino, que ya hace doscientos años nos apuntaba el propio Bakunin ha dejado un pozo de preocupaciones e impotencia que el hecho de aceptar el primero de los mal pasos de esa propiedad heredada por la fuerza de las armas o de la seducción en un primer momento, da el pie para encontrarnos con “Poco a poco, en medida siempre creciente, la mayoría de los explotadores, por su nacimiento y posición social heredada, comienza a creer seriamente en sus derechos innatos e históricos” con los efectos e interpretaciones religiosas muy mal intencionadas que insisten en creer en los explotadores que en realidad se convierten en verdugos a los que se acaba por aceptar y ser sumisos y entender que son diferentes por un poder abstracto que en definitiva crea la diferencia de clases y la inferioridad se acentúa a partir de los obreros, al estar estos “Abrumados por el duro trabajo y más aún por las angustiantes preocupaciones de la vida cotidiana, y segundo, su posición política y económica lo condena a la ignorancia”. [5]
Sabe perfectamente Bakunin que “todo Estado precavido empleará cualquier medio para conservar la ignorancia del pueblo, condición sobre la cual descansan el poder y la existencia misma del Estado”[6].
Cuál es la consecuencia política de todo ello, que el poder político va acompañado de la riqueza en materia inseparable con la abundancia, debido a que sin esos elementos lucrativos no serían capaces de conservar su poder de clase. Así, organizados en casta deben hacerse fuertes para proteger sus posesiones, con aquello que estimen necesario, incluso con un ejército pretoriano, que les sea preciso, que saldrá de los bajos extractos de la sociedad, que un poco mejor pagados que los obreros servirán de cabos de varas para realizar y proteger el poder por la fuerza, y todos los mecanismos judiciales que sean necesarios, o sea, legislar leyes a medida de sus necesidades de las clases privilegiadas.
Y todo ello puede y en realidad surge como dice Bakunin “De este modo, las masas del pueblo, impulsadas por la misma necesidad social de mejorar su vida y de liberarse de la intolerable opresión, se dejan llevar de una a otra forma de sinsentido religioso, de una a otra forma política elaborada para la opresión del pueblo”[7]
Así sabemos que todo Estado necesita de un gobierno que alimenta las moyas del pan, que la iglesia bendice para que te resignes a saber que la felicidad no está en este mundo, sino en el eterno descanso del más allá.
Así es como Bakunin nos dice que “Todos los medios le son permitidos al gobierno para lograr esos propósitos. Lo que en la vida privada se llama infamia, vileza, crimen, asume con los gobiernos carácter de “valor, virtud y deber. Maquiavelo tenía mil veces razón al sostener que la existencia, la prosperidad y el poder de cualquier Estado sea monárquico o republicano debe basarse en el crimen”. [8]
Y se pregunta una y otra vez cómo realizar la revolución y se da cuenta que con la pobreza sola no basta para engendrar un proyecto revolucionario, la desesperación de unos sin el poder organizativo y sin la voluntad colectiva seguro que nos lleva al desastre, y nos dice “Revolución significa guerra. las revoluciones no son juegos de niños, no son debates académicos en los que sólo se dañan las vanidades, ni juntas literarias en las que sólo se derrama profusamente tinta. Revolución significa guerra y eso implica la destrucción de hombres y de cosas. Es de lamentar, por supuesto, que la humanidad no haya inventado todavía un medio, más pacífico de progreso, pero hasta ahora cada paso adelante en la historia sólo ha sido alcanzado a costa de mucha sangre. Sobre este aspecto, la reacción difícilmente pueda hacerle reproches a la revolución; ésta siempre ha perdido más sangre. La revolución es la destrucción del Estado.”[9]
La derrota del Estado debe de ser contempla, como recogiendo la gran victoria de la humanidad, donde probablemente el hombre/mujer, el ser humano inicie el camino que nos habrá de conducir a considerarnos humanos, ya que vemos que todavía no somos humanos, viendo las actitudes beligerantes de ejércitos capaces de destruir a los pueblos indefenso como en este caso “el palestino” Gaza es un claro ejemplo de la deshumanización de los Estados y otros espacios enterrados en sus mismas colmenas, todo por vivir en tierras prometedoras de riquezas que son expoliadas por el egoísmo del capitalismo. Eso significa que estamos lejos de vivir y compartir y sobre todo el escaso apoyo mutuo entre humanos, por lo que el camino se presume largo.
La vida, si la entendemos entre humanos, han querido que no sea nada fácil y todo y la complejidad de los individuos que componen ese círculo de entre iguales, tendrá el sentido de lo común, cuando, llegue el momento de clarificar, ese momento que parece que no ha de llegar nunca, pero que resulta ser, el único camino viable para todos y en ese empeño estaba Bakunin y muchos otros. Así la caída del Estado debe de allanar el camino de las iniquidades del derecho jurídico y por supuestos las falsedades religiosas, y poner al descubierto todas las violencias estatales, que ahora mismo están fomentadas por los Estados.
Pero los Estados sabe muy bien que no se derrumban solos y Bakunin nos apunta que probablemente, que, con la fuerza de un solo pueblo no tendrá la capacidad de terminar con la pirámide del poder estatal, sino que se necesita “La revolución social internacional” que debe ser el único fin de los que desean sinceramente la emancipación social, por lo que hoy día son muy necesarias las internacionales como la AIT, que abarca personas de los cinco continentes, con el mismo deseo y proyecto de abolir el Estado, tal como lo entendía Bakunin.

Hoy en día, todo este pensamiento de Mijail Bakunin parece muy lejano, cuando ya el sindicalismo está completamente desecho y desorientado, al menos en la Europa que conocemos y el desencanto está cerca de las bases obreras, o más bien desde esa clase obrera que en algunos aspectos ha perdido su condición de saber, que existe la lucha de clases y que ha creído que el capitalismo da oportunidades para salir de la lucha de clases, para cambiar de alguna manera su renta per cápita, y estar entre los privilegiados que hostigan a los pobres que deben continuar con el esfuerzo del día a día y se llega el caso, a la mendicidad.
Con la Primera Internacional los marxistas fueron a por Bakunin y sus compañeros y hoy día los de la CIT seguramente sin haber reflexionado sobre el tema, destrozan todo el trabajo que Bakunin llevo a delante enfrentándose a los Marxistas que lo único que querían era un sillón en el parlamento, pues igual está pasando actualmente con todos aquellos que prestan a la CNT en el reformismo del sindicalismo que ha de convertirse cada vez en más amarillo. Ver para creer, así el individualista Émile Armand reflexiona sobre aquellas maniobras del marxismo para aplacar los instintos revolucionarios.
“Carlos Marx, persiguió a Miguel Bakunin, no tuvo por causa divergencias profundad intelectuales o éticas, Bakunin y sus amigos fueron expulsados de la Internacional porque se mostraron federalistas, descentralizadores, insurreccionales, hostiles a la forma estadista o a la conquista parlamentaria a que se inclinaba la actividad socialista. Los amigos de Bakunin, los federalistas, se proclamaron abiertamente colectivistas, y algunos de ellos reprochan hoy al socialismo de haber acaparado este calificativo”[10]
También me gustaría destacar que años después con un anarquismo estructuralmente en la península ibérica Valeriano Orobón Fernández que tuvo la posibilidad de participar en Madrid en mítines controversia con los marxistas del partido comunista de aquel momento, como Manuel Adame, o Bullejos, Orobón en un momento dado del debate que fue transcrito por la CNT AIT dice con respecto del papel escisioncita del marxismo “este acto no es una accidente aislado, sino una manifestación más de la gran pugna histórica iniciada hace sesenta años en el seno de la Primera Internacional, ahora que tanto se habla de frente único, no estará de más recordar que aquel magnífico frente único que culminara en el Congreso de Basilea, en el año 1869, fue destrozado en el Congreso de la Haya en el año de 1872 por las intrigas y ambiciones del sector marxista. En dicho Congreso aparece por primera vez el marxismo como elemento escisionista del frente proletario; allí murió la Primer Internacional, dividida y apuñalada por la sed de monopolio que caracteriza al marxismo. A través de la historia, Marx quiso imponer a la Primera Internacional, la aceptación de su teoría de la conquista del Poder político como medio de realización del socialismo. Su socialismo se jactaba de haber evolucionado, según la expresión de Engels, de la utopía a la ciencia, el materialismo histórico, teología social basada en la metafísica hegeliana; creía poder prever certeramente el proceso de la evolución y ajustar a sus necesidades la lucha obrera….
Y es que Bakunin había visto en el transcurso total de la historia, que el estado había sido herramienta de oligarquía. La dictadura del proletariado es una oligarquía más. Max Eastman, comunista ortodoxo dice en su libro –desde la muerte de Lenin – que la riqueza y el gobierno de Rusia se halla en manos de 18000 funcionarios del partido comunista.[11]
Otra de las observaciones que nos presenta el propio Bakunin la encontramos en que nos argumenta como otros, que el hombre no puede rebelarse contra la naturaleza y por supuesto escapar de ella, “No es posible ninguna rebelión contra las leyes de la naturaleza, por la simple razón de que el hombre mismo es un producto de la naturaleza que existe en virtud de esas leyes.[12]
Y Bakunin nos hace otra mirada cuando nos advierte en la libertad es el resultado de una multitud de influencias que pasan por lo físico, intelectual y por su puesto morales y éticas, sin ello, no puede haber plena libertad y nos dice Bakunin con gran acierto hace ya más de dos siglos que “Aquellos que ignoran la ley natural y social de la solidaridad humana hasta el extremo de imaginar que la absoluta independencia mutua de los individuos o de las masas es posible o deseable están en peor situación. Desear esto es desear la verdadera aniquilación de la sociedad, pues la vida social es simplemente esta constante dependencia mutua de los individuos y de las masas”[13]
Y también me quedó con la observación que nos apunta Luce Fabbri cuando hablando de ética nos dice sobre la cohesión ética de la libertad : “ la ética de la responsabilidad, la ética del que no necesita que nadie lo vigile y domine para cumplir con lo que su misma conciencia le señale como deber”.[14]
Y cuando, ya llevo un tiempo releyendo y buscando los razonamientos de Bakunin me encuentro este texto publicado por los anarquistas editores de Tierra y Libertad, con el cual cada día que pasa me identifico más con Bakunin y lo entiendo mejor, he aquí la monumental tasca del anarquismo, camino del infinito, como siempre.
“Ningún individuo puede reconocer su propia humanidad, ni por consecuencia realizarla en su vida, sino reconociéndola en los demás y cooperando con ellos a su realización.
Ningún hombre puede emanciparse sino emancipando a la vez a cuantos le rodean. Mi libertad, es la libertad de todos; porque yo no soy realmente libre, libre no sólo en
ideas, sino también en los hechos, más que cuando mi libertad y mi derecho hallan su conformación y su sanción en la libertad y en el derecho de todos mis iguales.
Me importa mucho lo que son los demás hombres, pues, por muy independiente que parezca o me crea ser por mi posición social, aunque sea papa, rey o millonario, no soy más que el producto incesante de lo que son los hombres entre sí. Siendo ellos ignorantes, miserables y esclavos, mi existencia se determina por su esclavitud. Si, por ejemplo, soy ilustrado e inteligente, su estupidez me limita y me hace ignorante; si soy valeroso e independiente, su esclavitud me esclaviza; si soy rico, su miseria me inspira temor; si soy privilegiado, tiemblo ante su justicia. Quiero ser libre y no puedo serlo, porque en mi derredor todos los hombres no quieren ser también libres, y no queriéndolo, se convierten para mí en instrumentos de opresión”[15]
Sea como fuere, ahora recordando el 150 aniversario de la muerte Mijail Bakunin tenemos que compartir su conocimiento más que nunca, cuando desde todos lados suenan los malos presagios de una serie de elementos que se aglutinan en un extremo, que creen que el mundo pertenece a unos cuantos y ellos tienen derecho a decir por todos. Pero firmes en nuestro proyecto sabemos que, por ejemplo, la libertad sólo tiene validez cuando es compartida por todos cuantos te rodean, y que la definición de los materialistas que presumen de libertad, es a partir de los bienes materiales, (acumulación de cosas y objetos) o sea nada que ver con la libertad de los pueblos, que es completamente opuesta a la definición idealista, de aquello que tienen bien presente que la lucha de clases existe.
Nos aguarda un futuro incierto como siempre, pero mientras existan los interés materialista de la usura de aquellos que entiende la libertad a partir de las propiedades que acumulan, a esos que Murray Bookchin llamaba en más de una ocasión como “Propietarianos”, que son aquello que acumulan la propiedad, que no es más que el derecho de conquista de aquellos que agreden y especulan con la vida del resto de personas.
“La libertad del individuo es incrementada y no restringida por la libertad de todos. Soy libre sólo cuando todos los seres humanos que me rodean son igualmente libres”…. “Por lo tanto el Estado aparece como una negación y aniquilación inevitable de toda libertad, de todos los intereses individuales y colectivos. La Libertad como último designio del desarrollo humano”[16]
Para terminar en el libro sobre el Federalismo nos habla del doble error de los Fourieristas que creyeron en la persuasión y el pacifismo de su proyecto, conmovería a la burguesía de su época, hasta el punto que estos ricachones iría a depositar sus riquezas a las puertas de los falasterios Fourieristas, las comunas del siglo XIX, pero ocurrió todo lo contrario que lucharon persuasivamente para desestabilizar todos aquellos proyectos comunitarios.
Para terminar este homenaje a Bakunin nada mejor que seguir recordando sus actitudes y sus posiciones políticas frente al Estado, ese estado maldito que todo lo corroe y dice Bakunin: “El Estado no es otra cosa que esa dominación y esa explotación reguladas y sistemáticas. Vamos a tratar de demostrarlo al examinar las consecuencias del gobierno de las masas populares por una minoría tan inteligente y tan abnegada como se quiera, en un Estado ideal, fundado en el libre contrato”. [17]
Y como colofón de este artículo encuentro esa frase que al inicio de un capítulo Gerald Brenan en su libro “laberinto Español” cuando tiene una mirada directa a los anarquistas recuré a Bakunin y dice “Sé que moriré y que los gusanos me comerán, pero quiero que triunfe nuestra idea. Quiero que las masas de la humanidad se emancipen verdaderamente de toda autoridad y de todos los héroes presentes y futuros”[18]
Manel Aisa Pàmpols
Hospitalet de Llobregat, Porrera.
Febrero 2026
[1] Mijail Bakunin La instrucción Integral ed. Olañeta 1979, P.10
[2] Reconstruir Buenos Aires nº 100 Enero/febrero 1976 p.16
[3]Mijail Bakunin La instrucción Integral ed. Olañeta 1979, P.29
[4] Mijail Bakunin La instrucción Integral ed. Olañeta 1979, P.42
[5] Mijail Bakunin Tácticas revolucionarias. Ed. Libros El Dogal 1978 P.13
[6] Mijail Bakunin Tácticas revolucionarias. Ed. Libros El Dogal 1978 P.15
[7] Mijail Bakunin Tácticas revolucionarias. Ed. Libros El Dogal 1978 P.20
[8] Mijail Bakunin Tácticas revolucionarias. Ed. Libros El Dogal 1978 P.35
[9] Mijail Bakunin Tácticas revolucionarias. Ed. Libros El Dogal 1978 P.48
[10] Émile Armand El anarquismo individualista. Ed. Pepitas de calabaza Logroño 2003 P.34
[11] La CNT y los comunistas españoles intgervención de V Orobón Fernández Madrid 27 de febrero de 1932 P.4-5
[12] Bakunin, El sistema del anarquismo. Ed Proyección Buenos Aires 1973, P.21
[13] Bakunin, El sistema del anarquismo. Ed Proyección Buenos Aires 1973, P.23
[14] Luce Fabbri La ética como tal. Observatorio Político libertario Uruguay.
[15] Almanaque de Tierra y Libertad para 1921
[16] Bakunin, El sistema del anarquismo. Ed Proyección Buenos Aires 1973, P.28 y 29
[17] Miajil Bakunin: Federalismo, Socialismo y antiteologismo ed. Aguilera Madrid 1977, P.139
[18] Gerard Brenan El Laberinto Español . ed. Ruedo Ibérico, Barcelona , 1978, P. 175