¿Qué Hacer, ya?
Manel Aisa Pàmpols
Los diversos indicadores de la crisis energética, nos enseñan que hay personas que no tienen la suerte de poder tirar para adelante su proyecto de vida, o difícilmente tienen una vida digna, todo porque el sistema capitalista en que vivimos, se ha encargado de pisar a los más débiles, aquellos que apenas tienen, una oportunidad para agradecer a la vida, a veces, simplemente por el azar de haber nacido en uno u otro lugar.
Ya Proudhon y Bakunin cuestionaban “la Herencia” porque ensancha cada vez más la diferencia de clases que indiscutiblemente favorece a unos para castigar a otros muchos, pero hoy está historia de la herencia, parece que ya no tiene recorrido y, sin embargo, es una de “las madres del cordero”, de ese capitalismo que acumula la miseria y la arrincona, en vez de gestionar la herencia dentro del bien común, del “patrimonio acumulado universal”, que es el trabajo acumulado que pasa de generación en generación, es decir, gestionarlo como lo que debería ser o formar parte de lo común “patrimonio acumulado universal”, que en definitiva en todo aquello que queda como patrimonio horizontal y del cual se beneficia toda la sociedad.
Con el vaivén de la historia, cuando hoy día estamos cada vez más alejados de los problemas reales del conjunto de la población, cuando el sistema capitalista, ha apostado por aquello de “Sálvese quien pueda” y dejemos al azar la benevolencia de la naturaleza que nos acompañe en el cambio climático, la contaminación, en el envenenamiento de las tierras, las aguas y los alimentos que ingerimos y continuamos cayendo en la distracción de la guerra, guerra, guerra, muerte, muerte más muerte, que no nos lleva más que al desastre, y mientras tanto, ahora que deberíamos tener una mirada mucho más profunda por el comportamiento nuestro con respecto al planeta y tratar de rectificar, para que futuras generaciones tuvieran una oportunidad, el mundo hoy está gobernado por energúmenos fascistas, que sin duda nos llevan al desastre total.
Hoy cuando las injusticias se han impuesto a la normalidad de una sociedad en construcción, donde cada vez más, queda mucho por construir los enlaces de las personas que deben ser el bastión de esa comunidad que tanto anhelamos, mientras algunos de nosotros, esperamos los buenos momentos de la REVOLUCIÓN, que lo debe cambiar todo, o al menos lo esencial que nos aporte vida, puesto que sabemos que no basta de uno ni de muchos, sino de todos. Se hace largo el camino.
En este caso, y recordando la Huelga de Alquileres de 1931 y sus precedentes, recordemos a la “Unión de Defensa de Inquilinos” que ya a finales de 1919 tuvo que organizarse rápidamente, para plantar cara a los propietarios y su cámara de la propiedad, en un contexto realmente de conflicto, en 1919 en Barcelona, recordemos aquella lucha social por la reducción de las 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de descanso que trajo aquella huelga de febrero, marzo de 1919 que consiguió por primera vez la jornada de 8 horas todo y que no fue de aplicación inmediata, por la resistencia de muchos empresarios, aunque el presidente del gobierno Conde de Romanones lo firmará para que de alguna manera, llegará la paz social, no se empezó a aplicar hasta octubre o noviembre de 1919, y acto seguido la patronal en las fiestas de Navidad y año nuevo de aquel año, organizó una huelga salvaje empresarial, Look out, que no era más que un pacto del hambre de los obreros, un castigo a la CNT-AIT y aquellos obreros que les había obligado a negociar el trabajo a la baja.
Así pues, la respuesta de la patronal fue una venganza brutal de clase, para provocar el hambre en las familias de los obreros, un Look out, que duró todo el mes de diciembre y los primeros diez días del mes de enero de 1920, y una de las condiciones para volver al trabajo, era romper el carnet sindical de la CNT AIT.
El odio de clase de la burguesía catalana sobre la CNT AIT era patente, por ello, no dudaron en asesinar a los grandes hombres del anarcosindicalismo.
La subsistencia obrera en este proceso fue dura, pero gracias a las cooperativas de consumos los obreros o mejor una buena parte de aquellas familias pudieron resistir, la cornada que le propició la burguesía.
El proyecto de la exposición internacional de 1929, trajo a Barcelona una importante mano de obra procedente de la emigración que llegaba en su mayoría por vía marítima.
Mientras esa efervescencia de trabajo desorbitado estaba en proceso, la burguesía, “bien pensante”, apenas se preguntó dónde deberían dormir y descansar aquellos jóvenes obreros y sus familias, que hacían posible, con el esfuerzo del trabajo y sus manos, levantaban el proyecto que los empresarios catalanes soñaban para ampliar sus dividendos.
Bien en aquel momento no existía ninguna prestación económica y todos aquellos obreros tuvieron que ir a vivir, bien en barracas en la periferia de la ciudad, se llegaron a construir viviendas a través de pequeños terratenientes que pusieron sus terrenos para la especulación en los barrios limítrofes, también algunas cooperativas religiosas, algunas muy pocas con carácter social principalmente en Sabadell con el anarcosindicalista Bruno Lladó y las casas baratas que el patronato de la vivienda de la ciudad distribuyo por los barrios periféricos de la ciudad, donde no había ningún tipo de servicio a unos cuantos kilómetros a la redonda, como por ejemplo el Prat Vermell en Zona Franca.
En aquel 1931, cuando en Barcelona llegaba con retraso los vientos del Crack del 29 en New York y las obras de la gran exposición Universal del 29 en Barcelona, tomaban sus últimas vueltas, después de un proyecto de construcción de una buena parte de la ciudad, así como una parte de lo que hoy conocemos como Línea 1 y 3 del metro de Barcelona. La urbanización de la montaña de Montjuïc, la Plaza de España y sus aledaños y la vía rápida de la calle Balmes, donde los ferrocarriles catalanes fueron soterrados para convertir la calle Balmes en una vía rápida, que debía servir como autopista para los nuevos y flamantes automóviles Ford que habían adquirido las clases burguesas de la ciudad, que ahora debía desplazarse hasta el recinto de la exposición universal en la avenida Cristina, con rapidez.
Bien, cuando todo ese trabajo estuvo listo, y con la llegada de una nueva clase política en el gobierno de España, en un periodo en que se puso fin a la Monarquía y se asentaba 2ª República, nacida el 14 de abril de 1931, los obreros que ya empezaban a organizarse en la CNT AIT creyeron que con los republicanos las negociaciones serían más fáciles, ya que aquellos políticos de izquierdas entenderían mejor las reivindicaciones sobre la precaria situación de los obreros.
Sin embargo, los hechos no fueron como los obreros había pensado.
El Comité de Defensa Económica, que partía del sindicato de la Construcción de la CNT AIT ubicado en la calle Mercaders 26, su primer paso fue, que todos aquellos que tuvieran problemas con el alquiler se pusieran en contacto con el CDE para desde allí primero valora la situación de cada uno de los inquilinos y establecer, a partir de metros cuadrados y ubicación de la vivienda, que cuantía era justa y debería abonar de alquiler, después esa estimación se haría llegar al propietario para que tomara en consideración, la situación actual de crisis y fuera consecuente con ello.
Pero la respuesta empresarial fue completamente inhóspita y correosa, por lo que la cámara de la propiedad no quiso saber nada en esa dirección y no solo eso, sino que se procuró los servicios del poder para castigar con el desahucio, aquellos que se negaban a abonar el alquiler.
Bien, esa lucha en 1931 tuvo diversos episodios referentes a manifestaciones, resistencia a los desahucios, donde hay que tener en cuenta que la Guardia de Asalto creada por la República, por primera vez será la fuerza que actúa con contundencia contra los inquilinos, que no pueden hacer frente a la subida desmesurada de los alquileres y más teniendo en cuenta, que este hecho se produce en un momento de crisis, de “paro forzoso”.
Una Guardia de Asalto, que había sido entrenada y educada para actuar sin miramientos, con saña, incluso contra mujer y niños si era preciso.
Bien una vez detenido todo el comité de defensa económica, al gobernador civil Oriol Anguera de Sojo, no se le ocurrió nada mejor que ir al día siguiente, a la cárcel Modelo e instalarse en el despacho del director de la prisión para llamar uno a uno a los detenidos, y de uno en uno reírse en su cara, el resultado de toda esa maniobra, fue un motín en la Modelo de Barcelona y al día siguiente, una huelga solidaria en la ciudad, por los hechos acaecidos en la cárcel, la huelga, tuvo en vilo a todo el centro de la ciudad, hasta que la Guardia de Asalto, consiguió ocupar, el local social del sindicato de la Construcción, en la calle Mercaders.
El resultado de aquella tropelía del Estado, sería de más de doscientos detenidos y siete obreros muertos.
A partir de aquel momento la propiedad se proclamó, como ganadora y satisfecha de aquella contienda, porque tenía todo el sindicato de la construcción detenido en prisión. Días más tarde entrevistado Santiago Bilbao una de las cabezas visibles de aquella huelga y miembro del Comité de Defensa Económica, declaró en un artículo del periodista Paco Madrid que la huelga había estado un existo, ya que las familias obreras, en aquellos cuatro meses se habían ahorrado más de 12 millones de pesetas, que habían servido para dar de comer y vestir a sus hijos, además que en algunos barrios la huelga continuaba, por lo que aquel esfuerzo estaba muy bien empleado, además se habían creado una serie de asociaciones de inquilinos que trabajaban para gestionar los alquileres a la baja, en toda la ciudad, incluso en aquellos barrios como el ensanche, en que nadie se había movido por este motivo de la huelga de los alquileres.
En 1936, durante el tiempo de la revolución los alquileres en Barcelona se rebajaron al 50 % de descuento, había un sindicato de inquilinos, que era quien se encargaba de gestionar y recaudar el importe del precio de los alquileres, el sindicato de alquileres tenía sus oficinas en la calle Robador y a través de la prensa obrera insistía que los inquilinos fueran a depositar el importe del alquiler cada mes, hasta su sede en la calle Robador.
También en aquellos tiempos de revolución, en la ciudad de Badalona se llegó a legislar, para la abolición de la propiedad vertical y a cambio, esa propiedad, paso a ser propiedad horizontal, es decir, se abolió la propiedad privada, hecho mucho más acorde, con lo que se estaba viviendo en aquel momento.
Después, la derrota, los cementerios, las cárceles, el silencio, la miseria de una España derrotada.
En la cual a finales de los 50, concretamente en 1959, en el periódico ABC del 2 de mayo de 1959, el falangista José Luis Arrese, dice: “No queremos una España de proletarios, sino de propietarios, aspiramos a que la vivienda sea de quién vive y que de la renta limitada pasemos al ideal de la venta limitada”[1].
Sin duda, es bueno saber que, lo que Arrese quería, era premiar en primer lugar su tropa, aquellos soldados y falangistas que estuvieron al lado de las tropas franquistas. Después vendría el resto.
A primeros de los setenta con el boom de la construcción y la gran emigración de aquellos años, ya fuera en Barcelona, Madrid, Bilbao o Valencia, los emigrantes que en aquel entonces ya llegaban con el tren desde Andalucía y Extremadura o desde Galicia y otros lugares, al llegar a nuevos barrios limítrofes de la ciudad como eran en Barcelona, Belvitche, Llefia, Badalona, Mombau, etc. Los emigrantes se instalaban en las nuevas viviendas, en muchos casos, que aún no habían sido terminadas la obra, con la firma de unas importantes letras que iban venciendo cada mes, avaladas por la banca que constó “dios y su madre” de pagar, pero se pagaron.
A partir de ahí, en democracia, los pisos de renta limitada fueron desapareciendo, y cada familia tenía la oportunidad de vender o malvender aquellos pisos que llegó un momento que fueron suyos.
Años después con la llamada democracia en marcha, con la ley Boyer de 1984 el parque habitacional se convirtió en un espacio de libre mercado de inversión cosa que en España se remató con una nueva ley en la etapa de José Marías Aznar, con la liberación del suelo de prácticamente toda España. Hecho que permitió, que los especuladores de todo el mundo pusieran los ojos y los pies en la Península Ibérica, en esta nueva oportunidad, para los especuladores asegurándose un marco legal, que permitió la perversidad de aquellos que no tienen escrúpulos, que han abusado de la vida y la bondad de las personas que no tienen los mismos afanes egoístas que los especuladores, son esas personas que juegan con la vida de los demás, a los que llegan a llamar “Bichos” cuando tratan de echarlos de sus propias casas.
Ese afán por la propiedad que ha pervertido a todos esos especuladores de todos los niveles. Desde aquellos que tienen la apariencia de legales como aquellos roedores miserables que enturbian y se aprovechan de la situación que ha propiciado la situación actual.
Así pues, lo que se trata hoy, no es ya de diferenciar entre “fondos buitres”, “inmobiliarias”, pequeños propietarios y estafadores.
Se trata de poner cara a la especulación de unos pocos sobre la mayoría, entender la definición de la propiedad y sobre todo de la multipropiedad a la cual, en absoluto se la puede entender como ahorro, si no como un acto de bandidaje, de usurpación del esfuerzo de los trabajadores por aquellos que quieren ser dueños de lo ajeno.
Así pues, hoy día, principalmente se trata de denunciar la multipropiedad como un acto de usura de aquellos que tratan de vivir con el esfuerzo de los demás, en este caso de la mayoría.
La multipropiedad es un acto detestable, que no cabe en una sociedad democrática que plantea que todo ciudadano tiene derecho a una vivienda digna.
De alguna manera hay que recobrar el “sentido común” que tenía nuestros padres y nuestros abuelos.
¿Y qué representa recuperar el sentido común de nuestros padres y de nuestros abuelos?, es muy sencillo, es volver a entender y hacer parte de nuestra vida, actos tan sencillos, en los que no intervenga la usura, y para ello por el momento necesitamos de una buena legislación, que solo pueden llegar a realizarse a partir de unos políticos que sean capaces de servir al pueblo, para cubrir las necesidades en esta materia.
A partir de este momento es vital entender el “Sentido Común” como un bien preciado, pero en absoluto como en estos momentos nos tratan de encauzarlo, con la lógica burguesa y el arraigo de la propiedad, como un hecho consumado, que favorece a unos poco y castiga cada vez a más personas, y familias, se trata de cuestionar el sentido común que campea hoy en la sociedad, recuperar el sentido común de nuestros predecesores, que sin la necesidad de un aprendizaje académico, eran capaces de razonar hacía el bien común, dentro de una sociedad, desde la normalidad de todos sin excepción.
Es un término que debemos interpretar con una sensibilidad natural que interrelaciona las personas de una comunidad, con un proyecto común, que abarca todos los campos de la vida cotidiana, con la máxima cotidianidad posible, para en definitiva crear una sociedad lo más armónica posible.
Para que pase a un segundo plano, reflexiones que nada benefician a lo común cuando hoy en día solo hay que ver en los medios sociales, como se desprecia o insulta aquel que no ha tenido ni la suerte de la herencia, ni la suerte de los que practican la especulación de la vivienda como un hecho normal y legal, ya que, quien ejerce el poder se ha encargado de favorecer las iniciativas de todos aquellos que se aprovechan del trabajo ajeno, y eso parece no tener fin.
Por eso, es fundamental recuperar la normalidad del sentido común de padres y abuelos, que en definitiva debería ser una norma de respeto al buen gusto y a la historia y el sacrificio que seguro hicieron la mayoría de las generaciones anteriores, que aprendieron a compartir aquel poco que tenían, y ahora descartar las controversias que pueden llegar a tener aquellos intereses que abundan en las familias acomodadas que vive de la especulación, es decir, a costa, del esfuerzo de unos muchos. En definitiva, ese sentido común debe de facultarse en la vida práctica del conjunto de la sociedad, porque lo importante es darles una oportunidad a todas las vidas.
Sabemos que la estructura económica de este país, y el entorno de occidente, puede ser similar y en algunos casos fuera de nuestro territorio, ya hace un tiempo en que hay una preocupación por sus conciudadanos, y eso es vital, ya que actualmente quienes tienen que afrontar los alquileres es un acto que podemos considerar un robo, una agresión a la integridad de las personas que ven como un porcentaje muy elevado de su esfuerzo en el trabajo, va a para al especulador de turno.
Al final, mientras la sociedad o sociedades no sean capaces de realizar la revolución desde abajo, mientras vivamos en sociedades con un sistema de “Plutocracia” y no tanto de “democracia” hay que armar y buscar a los políticos que tengan el valor suficiente, para trabajar realmente por los intereses del pueblo, de las personas y buscar la equidad del sistema, no hay otra, que los especuladores tengan el camino cerrado y no puedan realizar esas operaciones especulativas en prejuicio de los más.
Mientras tanto, sabemos que una sociedad que está reculando y perdiendo derechos civiles, no lo tiene fácil, pero sin duda, necesitamos de esa mirada, y de ese sistema que debe de equilibrar una sociedad que viva en paz consigo misma.
Por lo que el camino no puede ser otro que desterrar las mafias y los especuladores fuera del esfuerzo de los trabajadores a los que les arrebatan su salario.
Manel Aisa Pàmpols
Mayo de 2026
[1] ABC 2 de mayo de 1959.
La Huelga de Alquileres de 1931 y el comité de Defensa Económica, por Manel Aisa Pàmpols edita El lokal 2014 y 2018
