por Manel Aisa Pàmpols
Tratar de entender el movimiento anarquista en Barcelona, Catalunya, y su entorno a principios del siglo XX no es nada fácil, pero en definitiva se trata de una consecuencia nada nueva, como es una lucha de clases en toda su regla, que nace como en tantos otros lugares de la geografía europea o Americana, con el desarrollo de la Revolución industrial, donde la burguesía precisa de una importante mano de obra en las ciudades, o en las cuencas fluviales, la maquinaria de vapor que pasaba a promover la producción en cadena, y así, ante la necesidad de una importante mano de obra, empiezan las grandes migraciones del mundo contemporáneo.
A los obreros en un principio, se les ofreció unas pésimas condiciones de trabajo y de vida, y la burguesía y el capital apenas tuvieron en cuenta las necesidades que se abrían a la llegada a las grandes ciudades.
Todo esto en el contexto de la Primera Guerra Mundial, donde Catalunya, Barcelona se convirtió en el granero de la Europa beligerante.
Lo que propició grandes fortunas, siguiendo la corriente de los indianos que en muchos de los casos ya hicieron sus fortunas con el esclavismo en América en el siglo XVIII y XIX.
Por otro lado, el proletariado que se trasladó del Campo a la Ciudad, huyendo de los latifundios del hambre en buena parte de España, en busca de un trabajo que debía alimentar a sus hijos. Se encontraron ya en el inicio del siglo XX, como nos comentaba el aragonés Joaquín Costa, que en aquel tiempo los obreros en las ciudades vivían en verdaderas pocilgas entre los animales, tanto en París, Londres, Nueva York o Barcelona, donde la tuberculosis, el cólera y el sarampión, etc., hacia estragos, sobre todo en los espacios del inquilinato obrerista, sin apenas de espacio de ventilación, por eso las grandes ciudades tenía un índice de mortalidad más elevado que en el resto de ciudades y campos.

Y la burguesía en este caso catalana con el tiempo se sirvió de todos los estamentos paramilitares del Estado para reprimir las reivindicaciones sindicales y mejoras sociales que no estaban concebidas para la clase obrera, y que estas mejoras se tuvieron que ganar día a día, no con pocas luchas y reivindicaciones de ajuste social.
No teniendo suficiente con todos los estamentos policiales del Estado, tuvieron los empresarios que contratar y crear un sindicato de pistoleros, para asesinar a los obreros más reivindicativos, aplicando en muchas ocasiones la ley de fugas.
Así pues, había que construir el imaginario de las ciudades del siglo XX, y las reivindicaciones, no siempre bien entendidas, llevaron un tiempo de lucha.
Mientras tanto los obreros en Barcelona, entendieron que para poder debatir y combatir los argumentos de la burguesía, tenían que formarse, adquirir conocimiento y el hambre del saber se desplazó hasta aquellos que incluso no sabían leer ni escribir, así fue como en las gañanías andaluzas primeros y luego en los rincones oscuros de los barrios obreros catalanes aquel que sabía leer y escribir, por las noches a la luz de un candil leía la prensa que los paqueteros traían de uno y otro lado, del Atlántico, después llegaron los Ateneos como verdaderos templos del conocimiento.
Así que, todo empezó por el hambre y la curiosidad del saber para en su día poder responder a las triquiñuelas de la burguesía, que siempre trataba de desorientar y manipular las reflexiones de los obreros engañados una y otra vez.
Hubo momentos insurreccionales, que tuvieron poco recorrido por falta de organización y convicción, pero la militancia constante de muchos anarcosindicalistas, como por ejemplo Ramón Archs, Joan Pey, Salvador Seguí, Bruno Lladó, Pere Vandellós, Manuel Escorza, Adelaida Bou, Ada Martí Vall, Mercedes Comaposada y un larguísimo etc., con ello, fueron capaces en los primeros años del siglo XX. De organizar la construcción de la “sociedad paralela” que de algún modo estructuraron en los Congresos de Regionales de Sans de 1918 en Barcelona ratificado en el Congreso Nacional al año siguiente, en el teatro de la Comedia de Madrid en 1919, ese periodo en el que los obreros, con “las cooperativas de consumo”, “los economatos”, “Unión de defensa de inquilinos”, “cooperativas de construcción”, “las escuelas racionalistas”, “los sindicatos anarcosindicalistas” ,” los ateneos libertarios y populares”, y las constantes ediciones de libros, folletos y revistas, en todos los órdenes culturales y sociales, que en su conjunto construían un proyecto de vida completamente alternativo a lo que el capitalismo les ofrecía.
Estos proyectos al unísono, provocaron una práctica revolucionaria cotidiana en un contexto de violencia institucional, que hemos esbozado antes, con los obreros y sus familias.
Esta situación de represión, antes de la revolución y la guerra, se vivió al menos en tres generaciones de obreros, que disponían de una afinidad y dignidad sin precedentes, que propició en ellos, la creencia de que era posible un cambio de vida (revolución) y desplazar a una burguesía que no había tenido ningún escrúpulo para con ellos.
Recuérdese por ejemplo, la paz social de que hablaba el gobernador civil y militar Severiano Martínez Anido que realizo una lista de 80 anarcosindicalistas, para asesinar, y con ello, conseguir lo que definió como la “Paz Social”, sin duda, la paz social de los cementerios.
Y llegó el momento, de la gran prueba lo que todos esperaban, con la insurrección armada del ejército español el 17 de julio de 1936 en Marruecos, y a la espera de que el ejército se sublevará en Barcelona la madrugada del 19 de julio de 1936, los obreros, inquietos e impacientes, deseando llegará el momento para responder, las armas que permanecían escondidas de antiguas revueltas de los años 30, aparecieron y con ellas se enfrentaron a un ejército que se pensaba, que aquello sería un paseo, como en años anteriores, octubre de 1934, donde los anarquistas en su mayoría no participaron en aquel envite, al menos en Barcelona.
La lucha y el control en las calles de Barcelona el 19 y 20 de julio de 1936, fue prácticamente de los obreros de la CNT AIT, quienes contuvieron a las tropas del ejército sublevado en Barcelona, que dirigían todas sus columnas hacia el centro de la ciudad y el puerto de Barcelona para conectar con el General Goded, que, recién llegado de Mallorca, debía dirigir la sublevación en la ciudad.
Aquel día, solamente cuando la suerte estaba ya del bando del pueblo, defendida por los obreros de la CNT AIT, será el momento en que una parte de la Guardia Civil se unió a los obreros, en la lucha para defender la legalidad vigente.
Las batallas importantes de la ciudad de Barcelona, las podemos situar en Diagonal/Paseo de Gracia, Plaza Catalunya frente a la Telefónica (Hotel Colón y Casino Militar), Paralelo (Brecha de Sant Pau, Molino, calle Rosal), y el final en Atarazanas, al día siguiente con la muerte de Francisco Ascaso.
Una vez terminada en Barcelona la violencia de las armas, es cuando realmente se construye lo que entendemos por revolución española, y quiénes serán los protagonistas de aquella historia, sin duda, el pueblo barcelonés con la CNT AIT, que estaba en la calle, y era consciente de que como decía García Oliver “Si se puede con el ejército”.
En aquel momento, la disyuntiva de ” ir a por el todo” decidieron que era inviable ya que el fascismo estaba a 300 kilómetros en Zaragoza, pero también entre las sombras de la noche en la ciudad de Barcelona, donde todavía quedaba mucho fascismo agazapado, por lo que se necesitaba de todo el amplio abanico político para enfrentarse al fascismo que tenían en frente. Por ello, y tras diversos encuentros con las autoridades catalanas, Lluís Companys, y las asambleas del Movimiento Libertario del 21 y 23 de julio de 1936, se decidió crear el Comité de Milicias Antifascistas, donde estarían todos los grupos políticos y sindicales representados, con un enorme peso de los anarquistas de la CNT AIT FAI.
La revolución estaba en marcha y también la contrarrevolución propiciada por el recién creado partido comunista, en Catalunya, PSUC.

1º Bien, decimos que la revolución estaba en marcha, por que inmediatamente se socializaron todos los sectores críticos de la economía, como las fábricas de energía, “La Canadiense”, las refinerías de petróleo que en ese momento estaban en la zona de Badalona, transporte, con metro/ tranvías y los autobuses y otros sectores como la industria de guerra a través de los sindicatos del metal y químicas de la CNT-AIT, y poco después sectores como la industria de la madera que a la vez asumió la edificación de edificios, a la vez que la fabricación muebles y enseres, con las maderas disponibles en la zona, e incluso el sindicato del espectáculo, etc.
2º La Colectivización de todas las empresas, que abarca todo el aspecto de la vida cotidiana, incluso agrupándolas por sectores, como las barberías, las granjas de animales, vaquerías, ferreterías, etc.
3º La educación de los niños con el CENU,(Consejo Escuela Nueva Unificada) y la libre enseñanza de aquellos colegios o pedagogos que no se acogieron al proyecto del CENU, “Ningún niño sin escuela, ninguna escuela sin profesor”. Enseñanza libre y gratuita.
4º El sindicato de alimentación transformándose en “Sindicato de Abastos” que procuró, a través de comedores populares, que la población estuviera bien alimentada, y sobre todo, aquellos desplazados que iban llegando a la ciudad tuvieran su cobertura, social.
5º La seguridad con las patrullas de control, en busca de los quinta columnistas, es decir, con los fascistas que actuaban en la oscuridad de la noche para desestabilizar la revolución, y los Tribunales Populares, que trataban de ser justos con las desavenencias cotidianas y por primera vez, la justicia libre y gratuita, para los litigios entre particulares.
6º La rebaja de los alquileres de las viviendas en un 50% de descuento o más y en pueblos como Badalona, se llegó a decretar la abolición de la propiedad de las viviendas, pasando a ser mancomunal.
7º La Sanidad, en un primer momento, en el mismo, julio y agosto del 36 se puso en marcha la sanidad gratuita propiciada por la CNT AIT en un hospital exclusivo para la mujer en la calle Provença 388, ampliando poco después esa prestación gratuita a la mujer en la hoy clínica del Pilar, calle Balmes 271, y el hospital de campaña, que trajeron los atletas suizos, para la olimpiada popular instalado en la Avd. de Montserrat.
¿Qué queda hoy de todo aquello? Diría que nada.
Que hay una sociedad que ha sido castrada, y tremendamente manipulada, que es muy sumisa. Que ha tenido una educación basada en el miedo, que educa para “obedecer y no para tener pensamiento autónomo y crítico”.
A pesar de todo, afortunadamente, siempre quedan resistencias que encontramos en iniciativas de miles de cooperativas sociales, que tratan de construir una economía autogestionaria y participativa, tanto en el consumo, con economatos sobre todo de alimentación en contacto directo con el agricultor y otros sectores, que tienen sembrado buena parte del territorio en Catalunya, anarcosindicalistas que tratan de crear las estructuras sindicales que les permita ser solidarios, autónomos y reivindicativos, y organizaciones de apoyo mutuo como la PAH y el sindicat de Llogateres que hoy día son una de las cuerdas umbilicales que nos unen a las luchas del pasado de los años 30, de los desheredados de la Tierra en nuestra casa.
Algunas experiencias interesantes sobre el cooperativismo en la construcción, como “La Borda” y nuevas iniciativas que surgen en esta dirección de la vivienda. También es bueno recordar algunas experiencias sobre la pedagogía desde “Paideia” en Extremadura, que ya viene funcionando desde los años 80 con Josefa Martín Luengo, que abrió de nuevo el camino, y ahora “Arcadia” en Barcelona, recordando no hace mucho a otra de las experiencias en “La Pinya”, también en Barcelona.
Mientras, los sindicatos la CGT, todo y tener un buen número de afiliados, repartidos en una horquilla de independentistas, marxistas y anarquistas, que contribuyen de una manera ostentosa a hacer visible las reivindicaciones del anarcosindicalismo en la calle. Y las dos Cenetes, CNT AIT la de siempre, aquella que fue capaz de hacer una revolución social en 1936, y una nueva CNT-CIT, que desconocemos su recorrido, ya que carece de historia, y parece que se ha apropiado de la historia de CNT AIT, además de contar con el sindicato de “Solidaridad Obrera”, que poca presencia tiene en Catalunya, pero sí parece ser que se deja notar en el centro de la península.
Las tesis bakuninistas de luchar contra el Estado quedan un tanto diluidas, en esta nueva etapa de resistencia y sobrevivencia, en espera de tiempos mejores para el anarcosindicalismo de los pueblos, que lucha por su libertad.
Mientras aparecen núcleos anarquistas desclasados, okupas, ateneístas, etc., que poco tienen que ver con el anarcosindicalismo, aunque afortunadamente este anarquismo tiene su propia autonomía y espero que sepa responder a todos aquellos que apuestan por el Estado, por muy difícil que sea sobrevivir en él o contra él. La dignidad del proyecto bakuninista es lo que cuenta y lo que clama ¡LIBERTAD!
Así, pues, queda mucho por desandar, y afortunadamente muchos grupos anarquistas sin etiquetas, que son los que deben encontrar esas grietas del Estado, que tanto reivindican compañeros como el propio primitivista John Zerzan, o Murray Bookchin con su Municipalismo libertario, como caminos de emancipación de ese capitalismo que tanto asfixia a la comunidad.
Y no solo esto sino, que el anarquismo organizado entra en una fase de semiclandestinidad perseguido judicialmente en España y tal como pretende la derecha internacional con Trump a la cabeza perseguir a las corrientes humanistas en las que se incluyen los anarquistas, en el chivo expiatoria de una sociedad cada vez más ultraderechista que nada bueno nos augura.
Así, que nos esperan años difíciles, donde afrontar con la pronta decisión, de no dar un paso en falso, y tener claro cuál es el camino de la emancipación de los pueblos y sus gentes.
Manel Aisa Pàmpols
16-6-2026